Las tinieblas de fantasmas pasados
caen como agua fría sobre mi cabeza
Hoy la soledad es mi mejor compañera
Espero que no sea una trampa
Atrapándome sin retorno
cerrando la cerradura de aquella vieja puerta
que aveces, en contadas ocaciones
Se ha abierto dejando entre ver las enredaderas floreadas,
Las rosas perfumadas y ha vuelto con ellas el canto de los pájaros.
Hoy no hay más que incertidumbre
piezas del rompecabezas desparramadas
Esperando a ser parte de un todo
Que quizás nunca será.
En la contradicción de la vida me dejo llevar por manos ajenas
Lejanas.
Como en sueños despiertos
como la irrealidad en la realidad.
El estrés que hay fuera se cuela por mis ojos y oídos
Llegando a mi corazón
y allí, en lo más interno ruegan
parar, sentir, observar
para luego apretar el acelerador otra vez
con la esperanza de llegar lejos
A un lugar tranquilo, sin ruido,
en donde me sienta segura
un lugar tibio donde descansar.
Y el espiral se vuelve a repetir.